El invierno muy cálido perturba los ritmos de la naturaleza

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Las temperaturas suaves del invierno están alterando los ciclos biológicos hasta el punto de que muchas especies de flora han concluido el periodo de letargo mucho antes de tiempo, un hecho que puede tener consecuencias negativas sobre la futura productividad agraria y el impacto de plagas, sobre la fauna que se alimenta de ella y, en definitiva, sobre los ecosistemas. Aves que migran antes de tiempo, sapos que despiertan del letargo, osos que campan en enero en lugar de guarecerse en cuevas, árboles caducifolios que no pierden la hoja… “En nuestro clima, la pausa invernal tiene una función beneficiosa que no debe infravalorarse”, resume el naturalista Sergi García, de la asociación Galanthus.

“En diversas zonas del litoral mediterráneo se han visto almendros florecidos en Navidad”, pone como ejemplo José Egea, investigador del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, centro del CSIC en Murcia. El almendro es el frutal que antes florece, con variedades primerizas que eclosionan a finales de enero, pero la bonanza meteorológica ha adelantado el proceso entre dos y tres semanas, una situación inédita. También se han visto albaricoqueros y ciruelos en flor. “Esto del cambio climático va más rápido de lo que pensábamos”, añade. Antonio Maestre, de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), comenta en este sentido que los meses de noviembre, diciembre y enero han tenido las temperaturas más elevadas de sus respectivas series desde 1950, cuando empieza el recuento para el conjunto de España. “Con dos grados por encima de la media -prosigue-, es lógico que plantas como el almendro florezcan tan pronto”.

El actual invierno es el más cálido en el conjunto de España desde el inicio de los registros en 1950

Los mayoría de los árboles necesitan unas determinadas horas de frío para cumplir su periodo de letargo y luego florecer y fructificar de forma adecuada, por lo que si no se alcanzan se corre el riesgo de deteriorar la futura cosecha. “Hay frutales que florecen muy pronto -precisa Egea- porque se han desarrollado con este objetivo, es decir, para llegar al mercado antes que la competencia, pero las variedades precoces suelen ser menos productivas porque justamente tienen el ciclo de letargo más corto”.En cualquier caso, el gran problema acontece después: una floración prematura se enfrenta al riesgo de heladas. “Si no cambian las cosas, este año será peligroso no solo para los almendros, sino para otros frutales más tardíos y delicados -avisa el investigador del CSIC en Murcia-. Si se hiela la flor, la cosecha se pierde”.

FALTA DE SINCRONÍA

Miquel Ninyerola, experto en bioclimatología en la UAB y uno de los coordinadores de Fenodato, un proyecto de ámbito español que quiere implicar a los ciudadanos en la recopilación de estos cambios ambientales, explica que, además del peligro de las heladas, una floración temprana puede ocasionar un desajuste con la fauna. “Si se dispara la flor antes de tiempo, es posible que aún no estén los insectos que las tienen que polinizar, lo que supondrá la pérdida de la futura fructificación”.

En Catalunya, según relata el sindicato Unió de Pagesos, las temperaturas anormalmente elevadas han acelerado la cosecha de numerosas hortalizas y se ha producido una sobresaturación del mercado en productos como la lechuga, el apio o la coliflor. En lugar de llegar al mercado a lo largo de varios meses de forma escalonada, se han acumulado de repente, “lo que ha comportado una caída del precio que ha afectado mucho al agricultor”. A ello también ha contribuido la llegada anticipada de productos europeos que han fructificado antes de tiempo, como el pepino y el tomate. Por fuera poco, el suave invierno ha favorecido el surgimiento de hongos en especies como el brócoli y la coliflor.

ESPÁRRAGOS EN DICIEMBRE

Ninyerola explica que en estos meses se han producido adelantos poco habituales. En Jaén “se han observado encinas, espliegos y esparragueras con flor durante la última semana de diciembre, dos meses antes de lo habitual”. En el Montseny, a 1.400 metros de altura, ya han florecido los galantos, una diminuta herbácea, “en lugar de hacerlo a principios de la primavera”. También se han visto en actividad las colonias de hormiga argentina, ahora muy comunes en España, pese a que invierno lo normal sería que estuvieran en letargo. Una red completa de observaciones fenológicas de este tipo, al margen de las que ya disponen instituciones como el Meteocat o la Aemet, puede ser útil para ver la magnitud de los cambios, insiste el coordinador de Fenodato. “Estos adelantos han sido muy acusados este invierno, pero en líneas generales es un proceso observado en Europa desde hace varias décadas y muy particularmente desde hace unos 10 años”, añade.

Las aves, que suelen ser un buen indicador de las perturbaciones del tiempo, también han mostrado este año comportamientos anómalos. Raül Aymí, del Institut Català d’Ornitologia (ICO), pone como ejemplo el caso del verdecillo, un fringílido emparentado con el canario, “que ya está criando cuando la habitual es que comience en marzo”. Y también han salido dos meses antes de tiempo los pollos del cárabo, una pequeña rapaz nocturna. Finalmente, es destacable la abundancia de mariposas: “En Barcelona es fácil ver ejemplares de ‘Vanessa atalanta‘ y ‘Lasiommata megera‘, dos especies que en invierno no son excepcionales, pero sí muy escasas”, concluye Guillem Pascual, de Galanthus.

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